LAS METODOLOGIAS Y TECNICAS DE LA EDUCACION POPULAR
Si la adquisición de conocimientos es lo propio de la educación y de esto no es excepción la Educación Popular quiere decir que la dimensión más propiamente educativa de ella tiene en los tiempos actuales, una especial relevancia.
La Educación Popular ha desarrollado una batería de técnicas activas y participativas para estimular la participación de los más variados grupos populares, en torno a temas de su interés. El uso de técnicas tales como la dramatización, los títeres, el video y los juegos de simulación constituyen una acumulación de experiencias que muchas veces hacen la envidia de educadores más tradicionales, en ocasiones agobiados por la falta de interés con que sus propios alumnos enganchan con las técnicas didácticas en uso y que impiden la producción de conocimientos y dificultan el aprendizaje.
La Educación Popular, si bien usualmente aparece planteando ambiciosos objetivos políticos y de cambio social, ha aprovechado con gran ventaja el grado de libertad de que ha gozado, —no estando sujeta a parámetros institucionales o académicos determinados—, desarrollando una cierta radicalidad en sus planteamientos pedagógicos que la ha llevado a proponer, tal vez, la misma metodología activa que tantos educadores han soñado para la educación formal. Esto porque la inquietud por una educación atenta a la realidad y dispuesta a incorpar los intereses y necesidades de los grupos involucrados, como uno de sus contenidos, ha estado presente desde hace mucho tiempo en la sociedad.
Por cierto estos desarrollos son todavía puntuales, muchas veces artesanales, imperfectos e insuficientes. Sin embargo, para muchos constituyen un gran avance, lleno de promesas y potencialidades. Obviamente otros tantos dudan que estas metodologías activas sirvan verdaderamente para aprender. Están bien para temas de reflexión y de diagnóstico social, pero jamás será posible adaptarlas al aprendizaje de la ciencia o la tecnología por ejemplo.
Las aprensiones han estado basadas en que la Educación Popular ha procurado siempre que los sectores populares tomen conciencia de la realidad y fomenten la organización y la participación. Su propuesta ha sido siempre la de intentar actuar simultáneamente sobre tres niveles:
1.- la calidad de vida del poblador o campesino, (estrategia de sobrevivencia, organización y vida cotidiana),
2.- la persona humana, transformando individuos en actores sociales frente a necesidades comunitarias concretas.
3.- finalmente, la estructura social, intentando transformarla en pro de la construcción de una sociedad más justa participativa y democrática.
Si la adquisición de conocimientos es lo propio de la educación y de esto no es excepción la Educación Popular quiere decir que la dimensión más propiamente educativa de ella tiene en los tiempos actuales, una especial relevancia.
La Educación Popular ha desarrollado una batería de técnicas activas y participativas para estimular la participación de los más variados grupos populares, en torno a temas de su interés. El uso de técnicas tales como la dramatización, los títeres, el video y los juegos de simulación constituyen una acumulación de experiencias que muchas veces hacen la envidia de educadores más tradicionales, en ocasiones agobiados por la falta de interés con que sus propios alumnos enganchan con las técnicas didácticas en uso y que impiden la producción de conocimientos y dificultan el aprendizaje.
La Educación Popular, si bien usualmente aparece planteando ambiciosos objetivos políticos y de cambio social, ha aprovechado con gran ventaja el grado de libertad de que ha gozado, —no estando sujeta a parámetros institucionales o académicos determinados—, desarrollando una cierta radicalidad en sus planteamientos pedagógicos que la ha llevado a proponer, tal vez, la misma metodología activa que tantos educadores han soñado para la educación formal. Esto porque la inquietud por una educación atenta a la realidad y dispuesta a incorpar los intereses y necesidades de los grupos involucrados, como uno de sus contenidos, ha estado presente desde hace mucho tiempo en la sociedad.
Por cierto estos desarrollos son todavía puntuales, muchas veces artesanales, imperfectos e insuficientes. Sin embargo, para muchos constituyen un gran avance, lleno de promesas y potencialidades. Obviamente otros tantos dudan que estas metodologías activas sirvan verdaderamente para aprender. Están bien para temas de reflexión y de diagnóstico social, pero jamás será posible adaptarlas al aprendizaje de la ciencia o la tecnología por ejemplo.
Las aprensiones han estado basadas en que la Educación Popular ha procurado siempre que los sectores populares tomen conciencia de la realidad y fomenten la organización y la participación. Su propuesta ha sido siempre la de intentar actuar simultáneamente sobre tres niveles:
1.- la calidad de vida del poblador o campesino, (estrategia de sobrevivencia, organización y vida cotidiana),
2.- la persona humana, transformando individuos en actores sociales frente a necesidades comunitarias concretas.
3.- finalmente, la estructura social, intentando transformarla en pro de la construcción de una sociedad más justa participativa y democrática.
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